En un golpe sin precedentes contra el narcotráfico, el gobierno de México extraditó este jueves a 29 presuntos criminales a Estados Unidos, entre ellos a Rafael Caro Quintero, el histórico fundador del Cártel de Guadalajara y uno de los narcotraficantes más buscados por Washington. Con 72 años y un largo historial en el tráfico de drogas, el llamado “Narco de Narcos” había logrado evadir su entrega durante más de dos años mediante recursos legales y alegando problemas de salud.
Las extradiciones fueron anunciadas por la Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General de la República, aunque sin precisar la identidad de todos los trasladados. Sin embargo, la presencia de Caro Quintero resalta en la lista, pues Estados Unidos lo reclama por el secuestro, tortura y asesinato en 1985 del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, un crimen que marcó un punto de quiebre en la relación entre ambos países en la lucha antidrogas.
Fundador de uno de los primeros cárteles mexicanos, Caro Quintero amasó fortuna con el tráfico de marihuana y mantuvo nexos con figuras del narcotráfico como el colombiano Pablo Escobar. Su historia criminal comenzó a temprana edad en Badiraguato, Sinaloa, tierra que también vio nacer a Joaquín ”El Chapo” Guzmán. Tras décadas de operar en la clandestinidad y haber sido liberado brevemente en 2013, fue capturado nuevamente en 2022, pero su proceso de extradición se prolongó hasta ahora.
Este operativo se produce en un contexto de crecientes presiones por parte del gobierno de Donald Trump, quien ha insistido en que México debe frenar el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. Coincide, además, con una reunión entre autoridades mexicanas y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la que se acordaron acciones coordinadas contra los cárteles en los próximos meses. Según el comunicado conjunto de ambos gobiernos, el objetivo es reducir las muertes por sobredosis en EE.UU. y detener el flujo de armas que terminan en manos del crimen organizado en México.
Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA, calificó la entrega como un hecho histórico, señalando que, en el pasado, las extradiciones solían ser de solo dos o tres criminales a la vez. Para Caro Quintero, quien durante años eludió la justicia estadounidense, el destino parece ahora sellado, una prisión en EE.UU., donde enfrentará el juicio por un crimen que Washington nunca olvidó.