El triunfo de Nasry Juan Asfura Zablah en las elecciones presidenciales de Honduras ha generado un mensaje de cautela por parte del Gobierno de Taiwán, que señaló su intención de mantener una postura “abierta y pragmática” respecto a la relación bilateral entre ambos países.
En un comunicado oficial, la cancillería de Taipéi destacó la necesidad de que la próxima administración hondureña enfoque sus políticas en el bienestar de la población y en el desarrollo sostenible del país, aunque evitó referirse de manera directa a un posible restablecimiento de los lazos diplomáticos, interrumpidos en 2023 tras la decisión del gobierno de Xiomara Castro de establecer relaciones con China.
La declaración se produjo luego de que el Consejo Nacional Electoral confirmara a Asfura como presidente electo para el período 2026-2030, tras una ajustada contienda frente al liberal Salvador Nasralla, quien obtuvo 39.5 % de los votos frente al 40.3 % del candidato del Partido Nacional. La candidata del oficialista Libre, Rixi Moncada, quedó en tercer lugar.
Durante la campaña, tanto Asfura como Nasralla manifestaron su intención de restablecer relaciones con Taiwán, lo que ha vuelto a poner sobre la mesa las implicaciones económicas de la ruptura diplomática de 2023. Sectores como el acuícola han sentido con fuerza esta decisión: según datos de la Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras, las exportaciones de camarón a Taiwán cayeron un 74 % en el primer semestre de 2025, mientras que registros aduaneros taiwaneses muestran que las importaciones disminuyeron de 106 millones de dólares en 2023 a 22.36 millones entre enero y noviembre de 2025, sin que China haya compensado la caída.
El escenario político y económico generado por la elección de Asfura reabre la discusión sobre la estrategia internacional de Honduras y la recuperación de relaciones con países que fueron aliados históricos, como es el caso de Taiwán.

