El Gobierno de Taiwán confirmó su interés en mantener comunicación con Honduras y vigilar de cerca los resultados de las recientes elecciones generales, en las que Nasry Asfura y Salvador Nasralla se mostraron abiertos a restablecer la relación diplomática con la isla.
Hsiao Kuang-wei, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán, declaró en conferencia de prensa que su país “continuará prestando atención” a los comicios hondureños y a la “situación política posterior”, destacando que la política exterior de Taiwán busca ampliar su espacio internacional y reforzar su contribución a la comunidad global.
El vocero señaló que tras la decisión de Honduras de establecer relaciones con China en 2023, el país “no solo no obtuvo los beneficios esperados, sino que además ha enfrentado el colapso de su industria de camarones, graves problemas de desempleo y un rápido desequilibrio en el comercio bilateral”. Agregó que varios países que cambiaron su reconocimiento de Taipéi a Pekín “no han obtenido beneficios” y, en cambio, “han sufrido perjuicios”.
Según Hsiao, estas situaciones evidencian la “intención maliciosa de China” de limitar el espacio internacional de Taiwán y su “falta de voluntad para ayudar a otros países en su desarrollo económico y social”.
Con el escrutinio parcialmente completado, medios locales reportaban un empate técnico entre Asfura y Nasralla, mientras persistían problemas de acceso a la web del Consejo Nacional Electoral. Este escenario plantea la posibilidad de un eventual retorno de la derecha al poder y, con ello, un acercamiento renovado entre Tegucigalpa y Taipéi.
Actualmente, tras la ruptura de relaciones con Honduras en 2023 y Nauru en 2024, Taiwán mantiene vínculos diplomáticos con solo doce países, la mayoría situados en América Latina y el Caribe. La isla enfrenta una reducción significativa de su espacio internacional debido a la presión de China, que la considera “parte inalienable” de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para imponer su control.

