Honduras se prepara para una de las elecciones más intensas de los últimos años tras el cierre oficial de campaña del 25 de noviembre, una recta final marcada por concentraciones masivas, discursos fuertes y movimientos que alteraron el tablero político a última hora. Más de seis millones de ciudadanos serán los encargados de decidir este 30 de noviembre nuevas autoridades presidenciales, legislativas y municipales.
Uno de los hechos más comentados ocurrió en San Pedro Sula, donde Salvador Nasralla concluyó su campaña con una adhesión inesperada. En el acto celebrado en el gimnasio Municipal, el candidato Mario Enrique “Chano” Rivera, quien hasta entonces representaba a Democracia Cristiana, anunció su renuncia a la contienda para sumarse al proyecto liberal. Nasralla agradeció públicamente el respaldo expresando: “Chano, muchas gracias. El pueblo hondureño ya decidió que el próximo gobierno será liberal”.
En Tegucigalpa, Libertad y Refundación (Libre) también evidenció músculo territorial con el cierre encabezado por su candidata Rixi Moncada, quien insistió en su propuesta de impulsar transformaciones profundas en el sistema económico y tributario del país. La presidenciable criticó las desigualdades en el acceso al crédito y al pago de impuestos y afirmó que “el cambio de leyes y que todos paguen impuestos llega al siguiente período 2026-2030”. Moncada aseguró haber visto respaldo creciente en cada recorrido al señalar: “Hoy cerramos este capítulo de campaña alegre, victoriosa”.
En el municipio de Arenal, Yoro, el candidato nacionalista Nasry “Tito” Asfura presentó sus propuestas de gobierno enfocadas en descentralización del Estado y desarrollo productivo en los territorios. Su movimiento también reunió simpatizantes la noche anterior en Tegucigalpa, en una demostración de fuerza organizativa a nivel nacional.
Mientras tanto, el Partido Innovación y Unidad (PINU) realizó su cierre con una caravana que recorrió sectores de Comayagüela y Tegucigalpa, encabezada por Nelson Ávila, candidatos municipales y aspirantes al Congreso. Durante su intervención, Ávila responsabilizó a los grupos que han dominado la política tradicional al señalar que “el problema son los grupos de poder que controlan al tripartidismo… el responsable de la crisis en Honduras son aquellos que han tenido el poder y ahora ya no pueden prometer absolutamente nada”, agregando que “la violencia solo la hacen los que son incapaces y los que no respetan al pueblo hondureño”.
El fin oficial de campaña deja un escenario abierto, con organizaciones políticas que cerraron con demostraciones de fuerza, adhesiones y llamados al voto reflexivo. A partir de este punto, el país ingresa en la etapa de silencio electoral, donde la decisión queda en manos de la memoria de los votantes y de la capacidad de movilización de cada movimiento político en las urnas.
Con una competencia tan cerrada y marcada por contrastes, las próximas horas serán decisivas antes de que Honduras elija el rumbo político, administrativo y económico que quiere para los próximos cuatro años.

