El escrutinio especial de actas con inconsistencias entró ayer en una nueva fase en Honduras, luego de varios días de suspensión, reactivando un proceso clave para la definición del resultado final de las elecciones generales del 30 de noviembre, en un escenario marcado por una diferencia estrecha entre las principales fuerzas políticas.
El Consejo Nacional Electoral puso en funcionamiento más de noventa juntas de escrutinio especial, integradas para revisar 2,793 urnas observadas, como parte de un procedimiento que continúa en desarrollo y que se realiza bajo la supervisión de observadores nacionales e internacionales. La revisión se mantiene activa mientras se completan las verificaciones técnicas y administrativas correspondientes.
Durante el inicio de esta etapa, la consejera presidenta del CNE, Ana Paola Hall, hizo un llamado directo a los miembros de las juntas, recordándoles que en sus manos se encuentra la voluntad popular y advirtiendo que cualquier alteración al proceso conllevará responsabilidades individuales. También exhortó a la ciudadanía y a los observadores a acompañar el escrutinio como veedores de la limpieza y transparencia de los resultados.
Hall subrayó además que el órgano electoral realizó “enormes esfuerzos” para dar inicio al escrutinio especial y aseguró que el CNE continuará avanzando hacia la declaratoria oficial de resultados, reafirmando que la institución se mantendrá firme en la defensa del proceso electoral.
En paralelo al avance del recuento, el presidenciable del Partido Liberal, Salvador Nasralla, afirmó que su partido no solo ha concentrado su atención en las urnas actualmente bajo revisión, sino que también ha presentado reclamos adicionales por inconsistencias en otras 8,845 urnas, que representan cerca del 47 por ciento de los votos emitidos en los comicios.
Según Nasralla, una parte sustancial de esas urnas presenta fallas biométricas que, amparadas en disposiciones y certificaciones del propio CNE, obligarían a contabilizar más de un millón de votos. A ello se suman inconsistencias en cuadernillos de votantes y diferencias entre actas físicas y datos transmitidos, situaciones que, a su criterio, ameritan una revisión más amplia.
El aspirante liberal sostuvo que, de corregirse estas inconsistencias, su partido obtendría una ventaja superior a los 100,000 votos sobre el Partido Nacional, revirtiendo así la diferencia registrada hasta ahora en los resultados preliminares difundidos por el órgano electoral.
Mientras el escrutinio especial continúa en marcha, el CNE mantiene el 30 de diciembre como fecha límite para emitir la declaratoria oficial, en un contexto de alta expectativa nacional y con un proceso que sigue bajo observación, presión política y vigilancia ciudadana.

