El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva para reducir drásticamente la plantilla de la administración pública y otorgar mayor poder al recién creado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que estará bajo la supervisión del empresario Elon Musk. La medida tiene como objetivo recortar el gasto público y limitar las contrataciones por parte de gobierno norteamericano.
Trump presentó la iniciativa en una conferencia de prensa, desde el Despacho Oval, acompañado por Musk, quien lucía una gorra con las siglas MAGA (Make America Great Again), y su hijo, X Æ A-Xii, a quien el empresario llama ”X”. Durante su intervención, el mandatario denunció lo que calificó como “abuso” y “fraude” en la adjudicación de contratos públicos, asegurando que el gobierno ha desperdiciado decenas de miles de millones de dólares.
Por su parte, Musk minimizó las críticas sobre su creciente influencia en el gobierno y negó cualquier conflicto de interés, a pesar de que seis de sus empresas están bajo investigación o han sido objeto de medidas regulatorias por parte de once agencias federales. Además, afirmó que está siendo lo más transparente posible, aunque dejó claro que no tiene intención de hacer públicas sus declaraciones financieras.
La orden ejecutiva instruye a las agencias federales a colaborar con el DOGE para reducir personal y limitar las contrataciones, con el fin de disminuir significativamente el tamaño del Gobierno. Según documentos filtrados a medios como Semafor y The Washington Post, las agencias solo podrán contratar a una persona por cada cuatro que dejen su puesto, salvo en casos relacionados con la seguridad nacional y el control migratorio.
Entre las primeras medidas del DOGE, se ha ordenado el desmantelamiento de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), esta última creada tras la crisis financiera de 2008 para regular a las grandes corporaciones y proteger a los consumidores.
Las críticas a la orden ejecutiva no han tardado en surgir. Analistas y líderes opositores advierten que esta iniciativa podría afectar la prestación de servicios esenciales y provocar una crisis en el funcionamiento de las agencias gubernamentales. Mientras tanto, el gobierno de Trump defiende que la reestructuración traerá mayor eficiencia y reducirá el despilfarro en la administración federal.