El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en las últimas horas la revocatoria de la licencia que autoriza a la petrolera estadounidense Chevron a operar en Venezuela.
«Por la presente, revertimos las concesiones que el corrupto Joe Biden le dio a Nicolás Maduro, de Venezuela, sobre el acuerdo de transacción petrolera, con fecha del 26 de noviembre de 2022, y que también tiene que ver con las condiciones electorales dentro de Venezuela, que no han sido cumplidas por el régimen de Maduro»
escribió el mandatario en un mensaje en la red Truth Social.
Agregó
«además, el régimen no ha estado transportando a los criminales violentos que enviaron a nuestro país (el bueno y viejo Estados Unidos) de regreso a Venezuela al ritmo rápido que habían acordado. Por lo tanto, ordenó que el ineficaz e incumplido ‘Acuerdo de Concesión’ de Biden se rescinda a partir de la opción de renovación del 1 de marzo».
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, condenó la medida anunciada por Trump, asegurando que es «lesiva e inexplicable», mientras que la petrolera estadounidense dijo que está analizando las implicaciones del anuncio de la Casa Blanca.
En ese momento, la decisión también fue interpretada como un intento del gobierno de Biden de aumentar el suministro de petróleo en el mercado internacional con miras a lograr una reducción en el costo de la energía, que se había incrementado tras la invasión rusa de Ucrania.
El anuncio de la decisión de revocar la licencia a Chevron para operar en Venezuela abre una nueva incógnita en torno a la política del gobierno de Trump hacia el país latinoamericano.
Hace menos de un mes, el embajador de Trump para misiones especiales, Richard Grenell, fue noticia al convertirse en el primer alto funcionario estadounidense en casi una década en viajar a Caracas y dejarse fotografiar junto a Maduro en el Palacio de Miraflores.