En una exitosa operación realizada por equipos especializados de la Policía Nacional de Honduras y la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO), se logró la captura de dos ciudadanos hondureños, Francis Omar Herrera Arita, de 31 años, y Darwin Orlando Ramos Díaz, de 40 años, ambos requeridos por el gobierno de los Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico y la criminalidad organizada.
La operación, que tuvo lugar en el municipio de El Paraíso, departamento de Copán, culminó con la detención de los sujetos, quienes enfrentan cargos de conspiración para fabricar y distribuir más de cinco kilogramos de cocaína, con la intención de introducir la sustancia de manera ilegal en territorio estadounidense. Los cargos están basados en el Título 21 del Código de los Estados Unidos de América, que regula el tráfico de drogas.
Herrera Arita, es acusado específicamente de conspiración para la fabricación y distribución de cocaína, mientras que Ramos Díaz está igualmente señalado de fabricar y distribuir esta droga, con el pleno conocimiento de que sería introducida ilegalmente en Estados Unidos. Ambos son solicitados por el Juzgado de Extradición de Primera Instancia de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, que emitió las órdenes de captura el pasado 21 de enero de 2025, tras una solicitud formal de extradición presentada por el Gobierno de Estados Unidos.
Tras su captura, los detenidos fueron trasladados bajo estrictas medidas de seguridad a la Dirección Nacional de Fuerzas Especiales en Tegucigalpa, donde permanecerán hasta su presentación ante la Corte Suprema de Justicia para la audiencia de información en las próximas horas. Con estos arrestos, Herrera Arita y Ramos Díaz se suman a la lista de 47 personas presentadas por la Policía Nacional ante los tribunales de justicia para procesos de extradición en lo que va de la administración actual.
Con estos arrestos reflejan el compromiso de las autoridades hondureñas en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, que han dejado de ser solo problemas locales para convertirse en un desafío de carácter internacional.
Esta operación destaca la colaboración efectiva entre las fuerzas de seguridad de Honduras y las autoridades estadounidenses.