A pesar de la reducción en la tasa de homicidios durante 2024, Honduras sigue figurando entre los países más violentos de América Latina. Según un informe de InSight Crime, el país registró una tasa de homicidios de 25.3 por cada 100,000 habitantes, lo que representa una disminución del 26% en comparación con el año anterior. Aunque esta reducción es significativa, Honduras aún ocupa el cuarto lugar en la región con los índices de violencia más altos, lo que evidencia que, pese a los avances, la inseguridad sigue siendo una preocupación.
Las principales ciudades del país, Tegucigalpa y San Pedro Sula, han experimentado una caída del 50% en sus tasas de homicidios entre 2022 y 2024. Este descenso ha sido destacado por el gobierno como un logro de estrategias como el Estado de Excepción Parcial y el Plan Solución Contra el Crimen, medidas implementadas en 226 de los 298 municipios del país con el objetivo de fortalecer la presencia policial y reducir la criminalidad.
Sin embargo, la disminución de homicidios no ha sido uniforme. En Islas de la Bahía, un destino turístico clave, la violencia aumentó, convirtiéndolo en el departamento con la mayor tasa de asesinatos en 2024. Este panorama refuerza la idea de que, aunque hay avances, el país sigue enfrentando retos importantes en materia de seguridad.
El impacto del estado de excepción sigue generando debate. Mientras el gobierno defiende su eficacia, algunos expertos cuestionan que sea la única razón detrás de la reducción de homicidios.
«Un plan de seguridad no es solo el estado de excepción; este es solo una herramienta jurídica dentro de un engranaje de seguridad más amplio. No se le puede atribuir toda la reducción de homicidios a esta medida; deben existir otros factores no estudiados que también pudieron haber influido», señaló el abogado criminalista Wilfredo Rubio.
Además, advirtió que este tipo de medidas tienen tanto ventajas como desventajas, por lo que antes de considerar su eliminación, el gobierno debe asegurarse de contar con un plan de seguridad más sólido y efectivo.
Por su parte, el general Martínez Madrid, portavoz de la Secretaría de Seguridad, rechazó las críticas y afirmó:
«Quienes están en contra del estado de excepción son los directivos o líderes de las maras y pandillas. Detractores siempre va a haber, y los principales son los pandilleros, narcotraficantes y asesinos. Esa es la verdad».
Si bien Honduras ha logrado reducir su tasa de homicidios, la inseguridad sigue siendo una preocupación latente. La disminución de asesinatos no implica la erradicación de la violencia, y el informe de InSight Crime subraya que el país aún enfrenta un panorama complejo, donde el crimen organizado y la violencia continúan afectando a la población. La continuidad de las estrategias de seguridad, junto con la búsqueda de alternativas más integrales, será clave para evitar un repunte de los homicidios en los próximos años.